jueves, 21 de enero de 2010

Recordar es volver a sentir


No sé si te habrás dado cuenta que las cosas más felices de la vida ocurren cuando menos te lo esperas, parece que sí.

Digo esto porque me puse a pensar en el momento más feliz y no lo encontré. Que no se entienda como que nunca he tenido un momento agradable, todo lo contrario. Encontré tantos momentos acaramelados por la suerte que me costó mucho elegir uno.

Demasiados capítulos difíciles de olvidar que al hacerlo me cambia el estado de ánimo increiblemente. El amor, tanto pasional como amical, la risa, la amistad propiamente dicha y muchas cosas más son una pequeña parte de todo el universo que logran mi felicidad.

Regresando al tema, todos estos episodios acontecieron cuando ni lo imaginaba. Eso hace más alucinante y alegórico cada instante. No esperar nada y recibir mucho. "De lo bueno, poco", dicen algunos. Yo no.

Por eso, de vez en cuando ponte a recordar todo lo que has vivido y selecciónalas en casilleros, uno por encima del otro. Dales un orden y distínguelas. Porque ningún momento es igual al otro.

Cada instante se vale por sí mismo. Pero no vale lo mismo que otro instante.

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