miércoles, 11 de noviembre de 2009

Disculpe, no lo vi



Sentado aquí sosteniendo con una mano todos mis pensamientos. Mejor los dejo ahí y me pongo a buscar una caja. ¡Lástima que está completamente ocupada!

Voy por las calles pensando, siempre pensando. Muchas veces he tropezado con la gente y ni cuenta. Otras, la esquivo y la ilación de las cosas se me pierden por completo, por eso prefiero chocar, no importa lo que me digan.

En estos momentos la nicotina y la luz solar ahogan en una inmensa piscina todo lo que te quiero hacer. Ni la distancia ni mi timidez me lo impiden, simplemente el miedo. Temor a equivocarme de nuevo. Temor a no encontrar bolsas para llevártelas a tu hogar; tantas, que creerás que llego de compras. Me abrazarás – eso espero – y las soltaré. Desaparecerás y todo se tornará abril. Yo seguiré en julio y definitivamente no estarás más.

Como es de esperarse, te buscaré inútilmente. Es ahí donde no sabré qué hacer. Te llamaré muy desesperado y con prisa. Las tonadas telefónicas irán directo a tu corazón, te juro que sí. Me sentaré nuevamente donde se unen la lástima y la sonrisa. Prenderé nuevamente un cigarro y me compraré un café. Eso eres tú, cigarro y café.

¡No te vayas!, me oirás decir pero tú no voltearás. Comprendo tu actitud y también todas las cosas que encontrarás en las bolsas. Por eso – sólo por eso – no te diré nada. Hallarás en los plásticos cosas que no te gustarán, otras sí. Harás tu idiota balance, mientras me verás caminando por las calles tropezando con la gente. ¡Ya te imaginas lo que se viene!

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