
El hombre se distingue de todas las demás criaturas por la facultad de reír - Joseph Addison - Pues sí. Aprovecha esa facultad.
No seas tonta y no pierdas el tiempo. Aquel que cuando sea pasado, desearás con todas tus fuerzas.
Anímate, ríe y nunca dejes de hacerlo.
Sé que suena bonito, y más que eso, fácil. Pero no es tan complicado. No te lo digo por experiencia, porque a mí me agarra cada depresión - que cuando acaban, ni sé por qué las sentí. Pero bueno -.
La idea niña, es que cada día de los que te quedan, no los vivas al cien por ciento, porque es imposible, pero sí, disfruta las cosas que hagas. Siéntete a gusto con lo que realizas o dejas de realizar. Si en algún momento te deprimes, tómate unas pastillas bien agradables ¡fíjate!, son baratas y yo las regalo por toneladas, kilos o si quieres tu pones el peso. Pastillas muy peculiares ¡para qué!, que a la hora de alargase por un buen estado de ánimo, se convierten en sonrisas. Te las recomiendo. Son lo mejor.
Ahora, si de pastillas hablamos, por qué no de inyecciones. Dosis más letales pero efectivas. Esas si no te las puedo vender por unidad. Vienen en pareja como fieles enamorados. Éstas, son la mejor cura para cualquier depresión. Te lo digo por experiencia - ésta vez sí - Dosis infalibles que no te las puedo regalar. Porque para dártelas tengo que conocerte. Aunque pensándolo, te conozco muy bien, así que, tómalas con mucha confianza. Se llaman risas. Aliadas perfectas del buen ánimo y primas hermanas del buen humor. Amiga íntima de cualquier buena conversación. Y eso tú lo sabes muy bien.
Ahora que la tienda está abierta, y con atención extra. Date cuenta que reír o sonreír, son la mejor medicina para cualquier mal que te acose. Así éste venga en un síndrome llamado amor. En ese caso, sólo no juega el corazón, sino la mente. Si de éso se trata, muy poco puedo hacer y con mucha pena te tengo que decir, niña, que tendrás que acudir a otro doctor imaginario. Uno que use más la mente y no el corazón.
No te preocupes, que de esos, abundan. No hará falta buscar intensamente como lo hiciste conmigo. Aunque pensándolo bien. No me buscaste, yo te encontré. !Qué suerte la mía!, pero bueno... ese no es el tema.
No pretendo ser tu doctor constante, es más, no lo pretendo ser. Para nada, pero en éste caso, me nació decirte algunas palabras que sin decírtelas, lo hago.
No seas tonta y ésta vez hazme caso, sólo por ésta vez. Tómatelas o inyéctate una pequeña dosis. Creo que con el tiempo, se te harán cosa de todos los días. Te aseguro que esa bacteria llamada depresión y ese no sé qué, llamado desamor, no te afectarán de aquí en adelante.
Ahora, también estoy seguro de que pasando un día completo, no te acordarás de ésto. No te culpo, que yo luego de un día completo, volveré a mis líneas iniciales y caeré en una muda depresión. Y si te preguntas por qué no tomo mis propias pastillas o me inyecto mis propias dosis. No seas tonta, es porque simplemente las guardo para ti. Algún día las necesitarás.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario