Problemas y más problemas. Pero como dije, aún no caigo en la desesperación. No busco una novia ni nada por el estilo, simplemente me quiero entender. Quiero saber qué pasa conmigo, el por qué de estas actitudes y todo lo demás. Mis días amorosos parecen haber terminado.
Tengo a los cuatro polos frente mío, y mi brújula no funciona. Observo a la luna y ésta se esconde. En pocas palabras, ya nadie se acuerda de mí, mi celular ya no suena; creo que ya pasé de moda. En realidad nunca lo estuve ni lo estaré, es de día y probablemente mi celular no tengo batería. Así que no hay por qué hacer tanto drama. Lo que sí me atormenta es como superar esa sensación. Más que sensación, actitud. Actitud para afrontar una nueva relación. A ver, sí estoy preparado, pero de una forma particular. Creo que yo soy el único que me entiende.
No estoy poniendo excusas. Quiero converger tan sólo una vez con esa sensación de satisfacción. Ésta, de una manera completa. Quiero llegar a la segunda cita – sin problemas – Mis amigos me preguntan por qué no salgo con nadie hace mucho tiempo y sólo tengo una respuesta: no sé. Pero si lo sé, y en estas líneas me estoy auto aclarando. Me estoy confesando ante la vida (nuevamente esa palabra). No me estoy guardando nada.
¿Tengo que buscar el amor? ¡No jodas!, eso sí que no. Si llega, bien, si no, bien también. Felizmente tengo otras cosas que hacer. Ir de aquí para allá ocupa mi mente por algunas horas, uno que otro día. Eso es un alivio, porque ir a buscarlo… no gracias. ¿Que el amor venga hacia mí? ¡Sí claro, cómo no! Si ése es el caso, mañana mismo me voy de compras: una sofá creo que sería lo ideal para esperarlo sentado.
Ni uno ni el otro, entonces qué hacer. No sé, mejor me rindo y mando todo a la mierda. Eso sería lo más cobarde, pero no deja de ser fácil. ¡Un momento!, ¿no será todo esto una exageración?, tal vez. Yo no lo siento así, para nada. Estoy preocupado y por momentos me entra el pánico.
Las mujeres no me son esquivas pero yo no quiero sólo eso. Yo quiero algo serio. Algo que me complemente.
No está bien comparar con años anteriores, y esa frase: todo tiempo pasado fue mejor, es una completa mentira. Yo no la comparto, para nada. No hay nada más excitante que vivir el día a día. Bueno, creo que eso hoy me cae a pelo. No estoy en condiciones de recordar los años mozos (sonrisa sarcástica).
Mi comportamiento con las mujeres yo lo podría resumir en cuatro palabras: no sé qué hacer. O tal vez, qué no hacer. No me he puesto a pensar que de repente hago mucho en una sola cita. ¿Será ese el problema? Siempre me quedaré con la duda, a menos que invite a mi mismo a salir y a conversar por ahí. Suena interesante en estos momentos de sequía.
No llueve ni por aquí ni por allá. ¡Qué joda! Pero ya llegarán tiempos mejores. Tiempos en los cuales mi manera de ser cambie por completo. Claro, en el trato con las mujeres, en querer una segunda salida sin antes irme corriendo y obviamente llegar a mi casa y poner a cargar mi celular. Que ése día salga la luna e irme corriendo al señor de la esquina a decirle: señor por favor, arregle mi brújula.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario